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El coronavirus, la reafirmación de la nueva revolución digital

El coronavirus ha significado sin duda una aceleración de algo que ya sabíamos, los negocios digitales y tecnológicos han venido para quedarse, pisando fuerte. Cada vez tendrán más presencia y se van a potenciar aún más con la pandemia. Las nuevas generaciones tendrán una nueva manera de relacionarse, de trabajar, de incorporar la tecnología en sus vidas y sus rutinas.

El coronavirus ha significado sin duda una aceleración de algo que ya sabíamos, los negocios digitales y tecnológicos han venido para quedarse, pisando fuerte. Cada vez tendrán más presencia y se van a potenciar aún más con la pandemia. Las nuevas generaciones tendrán una nueva manera de relacionarse, de trabajar, de incorporar la tecnología en sus vidas y sus rutinas.

La resistencia al cambio, nuestra concepción cultural y otros factores varios quizá hayan ocasionado que en estos últimos años el impacto tecnológico haya entrado con menor fuerza en ciertos temas o sectores donde ahora son y se convierten en vitales.

En mi caso personal, me encuentro ante oportunidades de digitalización de mi trabajo antes impensables por mis propios clientes. Aquello que era inviable, ahora es necesario. ¿Dar un conferencia por ZOOM delante de 90 personas con un banco importante? ¿Organizar un foro de inversión de manera digital? En mi caso profesional es la primera vez que me encuentro ante esta tesitura. Te das cuenta que nada es imposible, que la resistencia al cambio siempre juega un papel fundamental, hasta que la realidad supera la ficción.

Una pandemia a nivel mundial nos obliga a reinventarnos, a convivir con nuevas maneras de relacionarnos o de trabajar en equipo. En realidad, si lo pensamos, no es nada nuevo. Siempre como sociedad evolucionamos, aparecen nuevas formas de relacionarnos, de trabajar o de comunicarnos. Quizá estamos ante una nueva revolución digital que puede significar una nueva era.

Antes vivíamos y trabajábamos sin email, nos relacionábamos o comunicábamos sin móviles, escribíamos con máquinas de escribir, no existían redes sociales ni whatsapps. Quizá era todo más personal, más lento, más real, pero menos digital y efectivo. Siempre ha habido mucha resistencia al cambio. Ahora el cambio es necesario y toda resistencia es un atraso que te deja fuera de mercado. Hemos vivido un cambio transversal social donde, desde un móvil que forma parte de nosotros como una extensión de nuestro ser, somos capaces de trabajar, comunicarnos, relacionarnos en todos los aspectos, adquirir cualquier producto y todo desde un sofá. Inmediatez, accesibilidad y un mundo a descubrir por medio de un aparato sin el cual no sabemos vivir. Entramos en una reflexión sobre el modelo de relaciones que viene en el futuro, aunque quizá sea otro debate que nos daría para toda una buena reflexión.

Entramos en una nueva revolución digital y social donde los negocios digitales se ven favorecidos: los negocios tecnológicos, proyectos relacionados con telecomunicaciones, teletrabajo, logística relacionada con comercio digital, vídeo, dispositivos, ciberseguridad, soluciones en la nube. El sector digital aporta el 42,3% de los puestos demandados en España; es un dato muy clarificador de lo que vendrá.

Desde nuestra compañía, Oryon Universal, hemos invertido en startups que apuestan claramente por la digitalización y con potencial de escalabilidad. Sectores como la telemedicina, e-health, entretenimiento, tecnología aplicada a corporaciones logísticas o industriales son temáticas donde claramente hemos decidido diversificar. Con más de 14 invertidas, nuestra apuesta es diversificada, desde un plataforma de generación de contenido gratuito audiovisual a nivel mundial con más de 4 millones de usuarios, a un sistema mediante plataforma de generación de congresos de médicos/formaciones digital con las grandes Pharmas.  Me gustaría destacar la startup “Abogados para tus deudas”, que entra en el panorama de la “ley de la segunda oportunidad”, y más en estos complejos momentos económicos.

La relación entre mediana-gran corporación y la digitalización mediante nuevos modelos de negocio (startups) -emprendedor, cada vez es más necesaria. Unir mercado solvente pero poco ágil (corporaciones) con talento y agilidad (startups) es muy interesante, además que necesario.

Las startups entran en una nueva era de mercado, una nueva oportunidad de negocio donde van a ser necesarias e imprescindibles para dar respuesta al cambio social, cultural y de mercado que ya estamos divisando. Empezamos a ver que el capital riesgo va a empezar a consagrarse en nuestro país como en otros países ya visionaron hace 10 años, los cuales ya son un referente con grandes gigantes tecnológicos. El concepto renovarse o morir ya no nos sirve, el nuevo concepto es visionar y crear, analizar las tendencias y estar a la última por sectores. La innovación disruptiva ya está aquí, y se ha de incorporar en nuestro ADN profesional y cultural. 

Deberíamos empujar a construir un país más digital, con más apuesta por el talento emprendedor. Un país no tan politizado, y volcarnos por reforzar a los auténticos protagonistas de nuestro futuro económico como país, los empresarios y emprendedores. Los empresarios hemos de volcarnos con los emprendedores. Tenemos la obligación moral y social de ayudarnos, de ayudarles, potenciales. Nuestros hijos han de evolucionar hacia un mundo digital, con cultura emprendedora, donde se creen oportunidades cuando se cierren puertas, donde la innovación sea la piedra angular de la generación de futuro.

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