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Sin compromiso no hay paraíso

Que las relaciones humanas son complejas, lo sabemos, y en todos los ámbitos: personal, familiar, laboral, de pareja; en todos. Pero hay un denominador común en todas ellas, el compromiso. Compromiso viene del latín «compromissum» (responsabilidad u obligación), y con el prefijo «pro» (progreso).

Que las relaciones humanas son complejas, lo sabemos, y en todos los ámbitos: personal, familiar, laboral, de pareja; en todos. Pero hay un denominador común en todas ellas, el compromiso. Compromiso viene del latín «compromissum» (responsabilidad u obligación), y con el prefijo «pro» (progreso). 

El compromiso, entendido como valor clave en la actitud de alguien, es un valor fundamental en toda relación, una forma de ser y actuar, muy vinculada a la conciencia de uno y, desde mi punto de vista, estrechamente ligada al valor de la generosidad y responsabilidad. Lamentablemente, el compromiso es un valor que cada vez es más subjetivo en una sociedad cada vez más egoísta, demasiado «Yoista». Yo soy, yo hago, yoyo. Sí, subjetivo, pero la realidad es que el compromiso, por sentido común, o lo tienes o no, no hay punto medio. Las nuevas generaciones han de entender el compromiso como un valor fundamental, donde no importa el talento que tengas si no reside el compromiso en él. Hablamos mucho de valores, de liderazgo, de experiencias, pero no hablamos de compromisos. 

El compromiso es una actitud, es un cumplimiento, que básicamente va ligado a tres factores clave: generosidad, responsabilidad y conciencia. Generosidad porque otras personas dependen de tu actitud y cumplimiento adquirido en compromisos. Y no pidas compromiso si no lo das. 

«El compromiso va ligado a tres factores clave: generosidad, responsabilidad y conciencia»

Es responsabilidad porque no puedes dar menos en una relación de iguales, y conciencia porque uno cree lo que cree, pero al final es lo que da, se llama resultados. El vocablo resultado, a pesar de pensar que es un término frío y subjetivo, no lo es si va ligado a compromiso. No hacemos referencia a hitos proyectados intangibles, resultados es el resultado de todo tu esfuerzo. Si alguien da 10 en esfuerzo, nada le puedes recriminar si obtiene 6, es el mayor resultado a su máximo compromiso.  El problema reside cuando alguien piensa que da 10, obtiene 3, y en realidad ofrece 6. Puedes ignorar tu compromiso, pero no te acompañarán los resultados.

El compromiso también es una actitud, el compromiso también es humildad. La actitud es claro valor de liderazgo. No puedes predicar nada si no das ejemplo, o estás o no estás en una «relación de compromisos». La humildad y trabajar en equipo es cuando conviertes tu «yo» en «nosotros», tus  «mis» en «nuestros»; responsabilidades compartidas, objetivos alineados, relaciones que fluyan. No somos mejor que nadie, no somos mejores que tú. Integrar, valorar, no creerte el mejor y reconocer a los demás; sobre todo hacerlo uno mismo sin juzgar si lo hacen los demás. Coherencia. No somos tan buenos, no somos tan malos pero, ante todo, no somos perfectos.

«El compromiso también es una actitud, el compromiso también es humildad. La actitud es claro valor de liderazgo. No puedes predicar nada si no das ejemplo»

Coherencia es el último valor, quizá el más preciado. Existen tres «YOES», el que eres, el que ven y el que piensas los demás. Tener una coherencia entre los tres es muy complejo, y ha de ser uno de los retos que, como persona, debemos tener presente en una sociedad sin personalidad. Nadie es perfecto, todos podemos mejorar como personas y profesionales, y brindo por el compromiso como un valor a tener en cuenta en el futuro. Porque sin compromiso, la realidad es que no hay paraíso. 

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