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Las profesiones legales en la era digital

Tal y como apuntábamos anteriormente en nuestro blog, estamos viviendo un proceso de transformación digital en el sector legal. La tecnología cada vez está más presente en el día a día de los abogados y como consecuencia de ello están surgiendo nuevas profesiones que aúnan la innovación a la abogacía. Para ser un buen abogado no sólo basta con saber de leyes sino que es necesario transformar el conocimiento legal en datos.

Jordan Furlong ha acuñado el concepto de “New Law”, el cual se define como “cualquier modelo, proceso o herramienta que representa un enfoque significativamente diferente en la creación o prestación de servicios legales a los tradicionalmente empleados”. Mediante el uso de la tecnología están surgiendo nuevos modelos de negocio basados en Legaltech, nuevas estructuras como las Alternative Legal Business Structures o nuevas profesiones.

¿Conviene introducir la tecnología?

En el momento en que una entidad se plantee introducir la tecnología en su organización es preciso hacerse las siguientes preguntas:

1. ¿Cuál es su finalidad?
2. ¿Cuáles son los procesos que son susceptibles de automatizar?
3. ¿En qué áreas puede aplicarse?

Una vez se haya definido una respuesta para estas tres preguntas, el siguiente paso es determinar cuales son las soluciones que aportará la tecnología. Estas soluciones pueden clasificarse en dos grandes categorías:

1. Optimizar la toma de decisiones estratégicas:

a) Gestionar eficientemente el conocimiento que se obtiene de la información de la práctica legal

Uno de los objetivos de implementar la tecnología en una organización legal es controlar un mayor volúmen de información y hacerlo de forma eficiente. Resultan muy interesantes las tecnologías como machine learning, que permite entre otras funciones fijar con mayor precisión los honorarios o analizar y predecir resultados para el planteamiento de diferentes estrategias; blockchain que aumenta la privacidad de los datos en los contratos e introduce los smart contracts, los cuales rastrean las partes de la transacción, los términos y condiciones, etcétera; y chatbots, como el Robot Quita Deudas de Abogados para Tus Deudas, que permite acceder a información concreta de forma muy rápida y eficaz.

b) Establecer una estrategia procesal utilizando herramientas tecnológicas. 

Mediante el uso de indicadores gráficos y visuales que se basan en el análisis cognitivo de resoluciones judiciales. En otras palabras: Legal Design Thinking. Se trata de una metodología para diseñar procesos, reconociendo e identificando los procesos que serán más eficientes si se realizan a través de una plataforma tecnológica o Legaltech.

2. Generar nuevas fórmulas para prestar servicios legales

Ya lo apuntábamos anteriormente, en la era digital el cliente se convierte en el centro de atención en la prestación de servicios. Es indispensable escuchar y enfocar los servicios legales al cliente, comprender sus sentimientos añadiendo valor a los datos e información que se recogen.

Con el uso de la tecnología se están creando nuevos modelos de negocio, como por ejemplo: los chatbots para resolver consultas legales son una fuente de captación de leads muy interesante; marketplaces jurídicos para ampliar cartera de clientes o;  plataformas de generación de contratos y documentos en línea.

¿Cuáles son las profesiones legales del futuro?

El abogado tal y como lo conocemos hoy en día no va a desaparecer. No obstante, cada vez será más habitual que los abogados trabajen codo con codo con otros perfiles profesionales como ingenieros, data scientists, matemáticos, expertos en inteligencia artificial o big data. Incluso empezarán a surgir perfiles abogados híbridos, con conocimientos jurídicos y también tecnológicos.

Repasamos algunas ‘nuevas’ profesiones con motivo de la innovación en el sector legal:

1.Legal Project Manager

Se trata del profesional que tiene la capacidad de dirigir equipos, realizar presupuestos y gestionar recursos económicos de la entidad, utilizar planes de trabajo, estimar y gestionar plazos. También debe ser capaz de responder rápida y positivamente ante imprevistos, priorizar y asignar los recursos para ser más eficiente en la gestión de la entidad.

2. Legal Operations

Es aquél profesional que se encarga de la administración, gestión y soporte al área legal. Tiene la responsabilidad de gestionar el conocimiento, presupuestar, recolectar y analizar datos datos, implementar procesos internos y garantizar la eficiencia del área, así como implementar y supervisar el uso de tecnologías.

3. Legal Engineer

Esta profesión está a medio camino entre un abogado con toga y un ingeniero. Requieren de conocimientos jurídicos y técnicos como programación. Su propósito es integrar el uso de la tecnología y el procesamiento de datos para poder diseñar soluciones tecnológicas que permitan a la entidad ser más eficiente en la prestación de sus servicios legales. Funcionan como conexión entre el departamento legal y el de IT.

4. Legal Designer

Los profesionales de esta ‘área’ son expertos en crear contenido o servicios usables útiles y atractivos (¡incluso con elementos visuales!). Aplican la metodología  design thinking a las diferentes casuísticas legales para encontrar una solución innovadoras. El cliente es el centro de la relación profesional de la Abogacía Digital y el objetivo es proporcionar herramientas y servicios fáciles de entender para responder a las necesidades de éste.

5. Bonus track

Además de estas profesiones, otros profesionales del derecho muy vinculados a las nuevas tecnologías van a cobrar mayor importancia, como por ejemplo: Experto en Ciberseguridad, Experto en Tecnoética, Analista de datos o Privacy Manager. Sin olvidar que en un entorno cambiante como es el digital van a ir apareciendo nuevas áreas de negocio emergentes, en las que conviene contar con un experto legal.

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¿COVID-19, oportunidad para la transformación digital del sector legal?

A lo largo de los últimos años, el sector legal está viviendo una verdadera revolución (digital). Progresivamente las herramientas tecnológicas han ido entrando en la industria legal, introduciendo agilidad y eficiencia en la prestación de los servicios legales de toda la vida, incluso algunas soluciones las han sustituido. Palabras como blockchain, smart contracts o inteligencia artificial son vocablos cada vez arraigados al vocabulario de los juristas.

En estos días en los que nos está tocando lidiar con una situación extraordinaria debido a la crisis sanitaria ocasionada por el coronavirus, se ha acentuado la necesidad de contar con herramientas que permitan al sector legal avanzar y no detenerse. No olvidemos que el sector legal, y concretamente el judicial es esencialmente placista, es decir: los plazos importan y mucho. Sin lugar a dudas, esta crisis va a afectar a la economía global y, por ende, el sector legal también va a atravesar un período de recesión.

“Los momentos de crisis son oportunidades para la innovación. En momentos complicados es cuando hay que reinvertarse y encontrar fórmulas para hacer cosas distintas.”

¿Cómo está afectando esta situación al sector legal?

Durante el estado de alarma se ha paralizado prácticamente el sistema judicial, excepto las guardias y algunos procedimientos. Así, por ejemplo, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial determinó el pasado 18 de marzo que “no procedía en ningún caso la presentación de escritos procesales de manera presencial, limitándose la forma telemática (LexNET) a aquellos procedimientos y actuaciones procesales declaradas urgentes e inaplazables por las instrucciones y acuerdos del órgano de gobierno de los jueces”.

De este modo, las actuaciones de los abogados se han visto radicalmente reducidas y, consecuentemente ¿ajustes de personal? Se ha optado por varias fórmulas para paliar la falta de ingresos derivados de las actuaciones judiciales, como por ejemplo: reasignación de abogados entre áreas, contención salarial o no distribuir beneficios.

No todo son ‘malas noticias’, algunos abogados de firmas reputadas han declarado que el teletrabajo está funcionando en el sector legal. De hecho han surgido algunas iniciativas especialmente diseñadas para abogados de firmas pequeñas y medianas como la impulsada por Legaler, que se define como ‘Smart Communication for Legal”, que ofrece el plan Active de forma gratuita durante 12 meses para facilitar el teletrabajo. Con la ayuda de estas iniciativas se está acelerando el proceso de transformación digital y podemos hablar de un inicio del fin de la ‘cultura del presentismo’ mediante el cual se está corroborando, que al menos parcialmente, se introduzca cada vez más el ‘home office’.

¿Por qué es necesario implementar la tecnología en los procesos legales?

Con la tecnología como eje resulta clave utilizar las herramientas basadas en los recursos que ofrece Internet y aplicarlos al sector legal en momentos de incertidumbre.

Tal y como menciona Jorge Morell en su blog Términos y Condiciones, el Legaltech, término que resulta de la unión de los conceptos ‘Legal’ y ‘Technology’, “lo que cambia con la implementación de la tecnología o legaltech es la forma en la que vamos a acceder o solucionar muchas de nuestras cuestiones legales, gracias a la irrupción de la tecnología”. La tecnología nos permite solucionar consultas legales, sin que sea necesaria la presencia física de un abogado durante todo el proceso; la agilización y automatización de trámites y una optimización de la relación entre el abogado y el cliente.

Pero más allá de esta definición, el valor añadido que genera se encuentra en la posibilidad de automatizar tareas repetitivas y evitar errores humanos, utilizando machine learning o la inteligencia artificial.

Afortunadamente España es un verdadero ‘Hub Legaltech’. En los últimos años han surgido muchos proyectos o startups del sector legaltech que han sido valoradas muy positivamente por inversores, generalmente se dividen en tres grandes categorías según las soluciones legaltech que ofrecen:

1. Aquellas que automatizan o aceleran las tareas de los abogados, reduciendo el tiempo y con ello el coste (herramientas de facturación, análisis de documentos, etc.).

2. Aquellas que reemplazan al sector jurídico más tradicional (por ejemplo, herramientas para autogenerar documentos o contratos legales).

3. Aquellas que implican una nueva forma de contactar con potenciales clientes (analítica de bases de datos, marketplaces jurídicos, etc.)

“Barcelona se ha posicionado como un referente estatal, y mundial, al crear el primer ‘Hub Legaltech’ de Europa. La ciudad condal ostenta en 2019 el 28’2% de proyectos legaltech en España de un sector que genera 25.000 millones de euros a nivel mundial”.

Debido a la crisis por el COVID-19 nos encontramos en un momento en el que es necesario hacer un impulso digital e incrementar la inversión en tecnología. Es clave adaptar todos los procesos legales al ecosistema digital sin olvidar que para ello es necesario dotar recursos humanos para la correcta implementación de estos procesos de transformación digital como son los gestores de proyectos digital e incluso desarrollar nuevas habilidades de organización, seguimiento y control del trabajo.

Actualmente, están surgiendo proyectos que permiten hacer una transición del sector legal tradicional al mundo legal mediante soluciones hechas a medida y de fábrica. Como se acaba de señalar, para digitalizar una entidad es imprescindible que exista un equipo humano, y por qué no, un líder que guíe en la implantación de la solución. Implementar un sistema legaltech hecho a medida puede resultar costoso, al requerir formación, desembolso para el desarrollo del recurso y dedicar capital humano especializado para que la transformación digital sea un éxito. Las opciones estándar ofrecen un producto sencillo y que en muchas ocasiones es fácil de adecuar a las necesidades particulares de la compañía y que incluso son óptimas para usuarios que no son nativos en la era digital.

¿Cuáles son los retos del sector legal como consecuencia del COVID-19?

1. Mejorar la experiencia de usuario

No basta con vender servicios legales, hay que proporcionar una experiencia única y satisfactoria al cliente. Existe mucha competencia en el sector legal. El valor diferencial será la experiencia entre el abogado y el cliente. No se trata de introducir nuevos productos o servicios en el mercado, sino mejorar la experiencia al contratar a un abogado. Proporcionar un clima agradable en la relación de confianza y con una comunicación fluida decantará la balanza para contratar un despacho u otro.

2. Inversión real en herramientas tecnológicas

Incorporar paulatinamente las soluciones legaltech en el día a día de los abogados. No sólo añadir recursos para hacer videollamadas y hacer reuniones virtuales con el resto del equipo o clientes. Es necesario introducir herramientas que permitan ser más ágiles y eficaces a los abogados. Automatizar procesos, trámites y evitar clerical errors.

3. Apostar por el capital humano

Detrás de las compañías hay personas. Digitalizar un sector debe ir acompañado de un buen equipo humano. Es necesario crear relaciones constructivas, tanto de forma interna como externa, en las que se potencie el trabajo colaborativo para compartir experiencias y conocimientos. El poder de la colaboración es un valor incalculable para una empresa.

4. Potenciar nuevas habilidades

Con la entrada de la inteligencia artificial en el ámbito jurídico el abogado desarrollará nuevas aptitudes para ofrecer nuevas soluciones a sus clientes. No sólo será importante dominar el lenguaje jurídico o estar al día de las novedades legislativas sino que el abogado tendrá que convertirse en un auténtico todoterreno. Estar preparado y adaptarse rápido a los cambios e, incluso, obtener conocimientos de programación. La captación y retención del mejor talento será clave para asegurar el porvenir de los despachos de abogados para asimismo explorar nuevas líneas de negocio.

5. Legaltech universal

La transformación digital en el ámbito legal está avanzando a un ritmo vertiginoso. Cada vez hay más oferta de servicios legaltech y éstos serán más accesibles para todo el mundo. La clave será escoger la tecnología más adecuada e implementarla correctamente para transferir el valor añadido que se deriva de su utilización al cliente.

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Todo lo que deberías saber sobre el pacto de socios

A menudo sucede que en el momento de emprender nos olvidamos de una de las partes cruciales en el porvenir de un proyecto: la parte legal, es decir, todo lo relacionado con el cumplimiento normativo. Los emprendedores actúan de forma ágil y rápida, son personas proactivas, con iniciativa y con ganas de crear un proyecto que introduzca un cambio y, porque no, pueda suponer una revolución. Sin embargo, es habitual que esas ganas de crear les hagan pasar por alto uno de los documentos más importantes para su proyecto o startup: el pacto de socios.

Pero, ¿qué es un pacto de socios?

Si navegas por internet o lees cualquier libro para emprendedores es probable que encuentres una definición más o menos acertada de qué podemos entender como pacto de socios.

En pocas palabras: es un acuerdo que suscriben todos los socios de una startup con la finalidad de regular las relaciones internas que surgen o puedan surgir para garantizar la continuidad del proyecto en caso de que surjan conflictos. Podríamos decir que se asemejan a las capitulaciones matrimoniales a través de las cuales se regula el régimen económico y otras cuestiones relacionadas que afectará al matrimonio.

“Emprender es como casarte con alguien: tienes que estar enamorado tanto del proyecto común como de tus compañeros de viaje, sino no funcionará”

¿Por qué hacer un pacto de socios?

Su finalidad no es otra que evitar problemas futuros. Actúa como garantía y contempla posibles conflictos que pueden surgir durante el desarrollo del proyecto y cómo se resolverán éstos. Algunos de los conflictos que pueden surgir ponen en peligro el negocio de la startup: hacer competencia, salida de un socio, etcétera.

Asimismo, incluir cláusulas que protejan los intereses de los eventuales inversores o business angels, como fijar mecanismos que eviten bloqueos en la toma de decisiones o cláusulas de salida, puede hacer que el proyecto sea un poco más ‘sexy’.

¿Cómo se hace?

Al tener naturaleza privada y regir entre las partes, no es necesario que siga ninguna forma en concreto. Bastaría con firmar sobre una servilleta como hizo el astro argentino del Fútbol Club Barcelona, Leo Messi, para que tuviera efectos. No obstante es muy recomendable hacerlo por escrito y formalizarlo ante notario. Todo ello para evitar posibles malos entendidos.

Es imprescindible que haya acuerdo entre todos los miembros de la startup y que firmen o suscriban el pacto. Sólo será eficaz y se aplicará a las personas que hayan firmado este acuerdo.

No existe una plantilla estándar ni un contenido mínimo pero es muy recomendable estar bien asesorado en la redacción y contar con el apoyo de profesionales. En Oryon Universal contamos con servicio de acompañamiento 360 para el emprendedor, ofreciendo asesoramiento legal que puede ser capitalizado mediante legal equity.

De acuerdo, entonces ¿cuál es el momento idóneo para hacer un pacto de socios?

Ya hemos visto que un pacto de socios es un acuerdo muy interesante para salvaguardar los intereses de la startup, para que todo funcione correctamente y los emprendedores cojan impulso y se centren en lo verdaderamente importante: generar negocio. Así pues, ¿cuándo es aconsejable redactar y firmarlo?

“Es habitual que los socios fundadores tengan que firmar dos o tres pactos de socio durante las primeras etapas de la startup. La entrada de nuevos socios hace conveniente regular las relaciones con ellos”

Existen dos momentos claves:

  1. Cuando se cree el proyecto (seed stage).
  2. Cuando un nuevo socio entre a formar parte del proyecto (early o growth stage)

El pacto de socios tiene que ser un acuerdo vivo, que vaya evolucionando junto a la startup, que regule las relaciones entre los socios actuales y con previsión de los que vayan a entrar. Es necesario ir renovando el documento e identificar las cláusulas que son necesarias incluir. Volviendo con el símil del matrimonio: se trata de renovar los votos periódicamente.

¿Qué tipos de pactos existen?

Podemos dividir los pactos de socios en dos categorías: según el momento en el que se encuentre la startup y según el tipo de socios.

1. Según el momento de la startup

Como acabamos de ver, a lo largo del desarrollo de una startup va a ser necesario ir adaptando el pacto de socios original e incluso redactar un nuevo pacto de socios que tenga en cuenta las relaciones entre los partícipes en el proyecto emprendedor. Distinguimos principalmente tres momentos clave en los que es importante hacer uso del pacto de socios:

1. Creación de la startup: identifica a los socios fundadores (o promotores), describe sus roles, cómo está repartido el equity y se establecen cláusulas de continuidad en el proyecto.

2. Primeras inversiones (FFF: family, friends & fools): aparecen los primeros inversores por lo que es conveniente introducir cláusulas de control, toma de decisiones y cláusulas económicas.

3. Primera ronda de inversión: la startup requiere financiación para desarrollar su actividad y crecer rápidamente por lo que se requiere la entrada de inversores externos. Previa la firma del pacto de socios se negociará un Term Sheet (en el que se establecen las condiciones mínimas de la inversión). Se hará énfasis en las cláusulas económicas (exit y retorno a los inversores) y de control de la startup.

2. Según los tipos de socios

Dependiendo de qué tipo de socios vayan a entrar en el capital social de la startup podemos distinguir diferentes tipos de pactos de socio:

1. Con socios fundadores: se trata del supuesto inicial de la startup. El proyecto acaba de arrancar y es necesario regular cómo se van a ir tomando las decisiones, prever que sucederá cuando entren inversores y cómo afectará la entrada de éstos a la compañía. En algunos casos es habitual introducir un plan de vesting para algunos (o todos) socios con la finalidad de motivarlos y, asimismo, permanezcan en el proyecto hasta alcanzar determinados hitos.

2. Con una incubadora o aceleradora: son entidades que ofrecen servicios de acompañamiento y apoyo a los emprendedores, incluso aportando financiación a cambio de un porcentaje del capital social (equity). Es conveniente regular la relación entre estas entidades y los emprendedores.

3. Con un mentor: no todo es aportar dinero, también se puede aportar expertise. En este tipo de pactos se pretende regular la relación entre la startup y el mentor: la dedicación de éste y si es remunerado, por ejemplo.

4. Con un crowdfunding: cada vez es más habitual que los emprendedores recurran a plataformas de crowdfunding, o lo que es lo mismo: micromecenazgo. Muy interesante para acceder a multitud de inversores con tickets pequeños. Los pactos de socios con plataformas de crowdfunding regulan las relaciones que surgen con estos inversores y establecen cláusulas de protección, control o económicas.

“Las startups a lo largo de su vida tienen necesidades distintas y, por lo tanto, necesitan inversores distintos en cada una de sus etapas”

¿Cuál es el contenido mínimo que recoge un buen pacto de socios?

Un pacto de socios debe regular como mínimo los términos y condiciones generales que van a regir las relaciones entre los socios (tanto fundadores como inversores), los cargos y si existen remuneraciones, la existencia de planes para retener el talento (stock options, phantom shares, etcétera), permanencia y no competencia de los socios, confidencialidad o cómo se transmiten las participaciones.

Es importante señalar que el pacto de socios no es una escritura de la sociedad, por lo que en ésta se pueden regular de forma extensiva algunas cláusulas que afecten al gobierno de la startup.

¿Existen otras cláusulas de uso habitual?

Sí, existen determinadas cláusulas que regulan aspectos clave para asegurar el éxito de las startups. Estas cláusulas afectan fundamentalmente a cómo se estructura la startup, cuáles son los roles de cada uno de los integrantes, la permanencia de éstos, qué sucede si un socio quiere salir de la compañía, etcétera.

1. Cláusulas de control: ¿cómo se va a organizar la startup? ¿cómo se adoptan las decisiones?

  • Órgano de Administración de la Sociedad (administradores).
  • Mayorías reforzadas: decisiones se adoptan en Junta General mediante el voto.
  • Derecho de veto: se añade cuando entra un inversor. El inversor sólo puede opinar pero no decidir.

2. Cláusulas de Protección: ¿Cómo protegemos los activos de la compañía y a sus socios? Suelen ir acompañadas de cláusulas de penalización para los supuestos de incumplimiento de estas cláusulas.

  • Permanencia: destinada a los socios trabajadores.
  • No competencia: tanto durante el desarrollo del proyecto como después.
  • Confidencialidad: con la finalidad de proteger el know-how del proyecto. No desvelar secretos empresariales.

3. Cláusulas de Salida: ¿Qué pasa si un socio quiere abandonar el proyecto?

  • Vesting: el socio deberá permanecer en el proyecto X tiempo (cliff). Cuando transcurra este tiempo, el socio percibirá de forma escalonada las participaciones vesteadas.
  • Transmisión de participaciones y Dº de Adquisición Preferente: si un socio quiere salir, ofrecerá en primer lugar a los demás socios sus participaciones en la startup, antes que a un tercero.
  • Drag Along (Derecho de arrastre): si un tercero realiza una oferta para adquirir el proyecto, el socio que ostente este derecho, podrá obligar al resto de los socios a vender.
  • Tag Along (Derecho de Acompañamiento): destinada a proteger a los socios minoritarios. Vender a un tercero en las mismas condiciones que la oferta del socio mayoritario.