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¿’Sandbox’ regulatorio para las ‘fintech’? ¿Ya sabes qué es?

Antes de abordar esta cuestión es necesario definir los dos conceptos que forman esta ecuación:

Por un lado, el concepto ‘sandbox’ significa literalmente, caja de arena –o  arenero–, es decir, el pequeño recinto donde los niños pueden jugar y experimentar en un entorno supervisado por los progenitores. Poco a poco este concepto ha ido adquiriendo nuevos significados y aplicándolo a entornos digitales hace referencia a un “campo de pruebas controlados y no desregulados para nuevos modelos de negocio que aún no están protegidos por una regulación legal vigente, supervisados por las instituciones regulatorias”.

Por otro lado, el concepto ‘fintech’ proviene de la unión de las palabras inglesas ‘finance’ y ‘technology’ y une a todas aquellos proyectos empresariales que proveen servicios financieros innovadores y se apoyan en la tecnología.

Entonces, ¿qué es el ‘sandbox’ regulatorio para las ‘fintech’? Recientemente se publicó en el BOE la Ley 7/2020, de 13 de noviembre, para la transformación digital del sistema financiero que tiene como objetivo establecer un “entorno controlado de pruebas que permita llevar a la práctica proyectos tecnológicos de innovación” en el sistema financiero con “pleno acomodo en el marco legal” y “supervisor, respetando en todo caso el principio de no discriminación”.

En palabras de Rodrigo García de la Cruz, presidente AEFI (Asociación Española de Fintech e Insurtech): “‘Sandbox’ es sinónimo de retención de talento, impulso de la innovación, atracción de inversión y actualización de la regulación en pro del sector”.

“El Banco Internacional de pagos ha elaborado un estudio en el que concluye que el ‘sandbox’ incrementa en un 50% la probabilidad de de inversión”

¿Qué principios rigen?

Fundamentalmente rigen dos principios básicos: el principio de exención que se traduce en “periodos de prueba en el que se van alcanzando los requisitos para obtener una licencia al tiempo que se desarrolla el modelo de negocio” y el principio de no sujeción, es decir, “aún sin regulación, permite el lanzamiento de productos y servicios con el respaldo regulador de los mercados donde operan”.

¿Cómo funciona el proceso o la prueba?

Este espacio de pruebas depende directamente de la Secretaría General del Tesoro y Financiación Internacional, a través de la cual se habilita un sistema para recibir propuestas o solicitudes de empresas que quieran presentar sus proyectos.

Los emprendedores podrán presentar sus proyectos innovadores a las convocatorias semestrales que se organizarán regularmente y es necesario que cumplan con tres requisitos: 

  1. Que sea un proyecto innovador aplicable al sector financiero.
  2. Que cuente con un grado de maduración suficiente, es decir, que haya sido mínimamente desarrollado (MVP).
  3. Que aporte valor añadido, facilitando el cumplimiento normativo y mejorando la calidad de los productos o servicios financieros.

Asimismo, la Secretaría General del Tesoro y Financiación Internacional fijará para cada una de las convocatorias un deadline para presentar los proyectos junto al modelo normalizado. 

Una vez evaluados los proyectos, aquellos que obtengan una valoración positiva se trasladan a las autoridades supervisoras (Banco de España, CNMV y Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones). Los participantes de la prueba deben aceptar las condiciones de participación por escrito y reciben por escrito información sobre las condiciones de la prueba, implicaciones, riesgos, etcétera.

La autoridad supervisora designará uno o varios monitores que llevarán a cabo el seguimiento de las pruebas del programa piloto. Cuando concluyan las pruebas, los emprendedores tendrán que elaborar una memoria en la que detallan y evaluan los resultados obtenidos en la prueba piloto.

Finalizada la prueba piloto, los emprendedores podrán solicitar la autorización para dar comienzo a la actividad para dar comienzo a la actividad.

“Se trata de garantizar una innovación responsable.”

Algunas claves

  • AEFI considera que la aprobación de esta norma impulsará inversión en España, con una cifra estimada de 1.000 millones de euros en dos años y la creación de 5.000 empleos estables directos.
  • Acelerará el proceso de aprendizaje de los reguladores y los supervisores, facilitando la adaptación del marco regulatorio de la nueva era digital.
  • Identifica proyectos que pueden mejorar la prestación de servicios financieros.
  • Se crea un modelo que garantiza la seguridad jurídica de los interesados en el desarrollo de modelos de negocio en los ámbitos financieros o aseguradores que tomen la tecnología como un aliado.

¿Una oportunidad para digitalizar el sector?

Sin lugar a dudas, tal y como comentábamos el COVID-19 es una gran oportunidad para digitalizar sectores tradicionales como las finanzas o el sector financiero. 


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¿COVID-19, oportunidad para la transformación digital del sector legal?

A lo largo de los últimos años, el sector legal está viviendo una verdadera revolución (digital). Progresivamente las herramientas tecnológicas han ido entrando en la industria legal, introduciendo agilidad y eficiencia en la prestación de los servicios legales de toda la vida, incluso algunas soluciones las han sustituido. Palabras como blockchain, smart contracts o inteligencia artificial son vocablos cada vez arraigados al vocabulario de los juristas.

En estos días en los que nos está tocando lidiar con una situación extraordinaria debido a la crisis sanitaria ocasionada por el coronavirus, se ha acentuado la necesidad de contar con herramientas que permitan al sector legal avanzar y no detenerse. No olvidemos que el sector legal, y concretamente el judicial es esencialmente placista, es decir: los plazos importan y mucho. Sin lugar a dudas, esta crisis va a afectar a la economía global y, por ende, el sector legal también va a atravesar un período de recesión.

“Los momentos de crisis son oportunidades para la innovación. En momentos complicados es cuando hay que reinvertarse y encontrar fórmulas para hacer cosas distintas.”

¿Cómo está afectando esta situación al sector legal?

Durante el estado de alarma se ha paralizado prácticamente el sistema judicial, excepto las guardias y algunos procedimientos. Así, por ejemplo, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial determinó el pasado 18 de marzo que “no procedía en ningún caso la presentación de escritos procesales de manera presencial, limitándose la forma telemática (LexNET) a aquellos procedimientos y actuaciones procesales declaradas urgentes e inaplazables por las instrucciones y acuerdos del órgano de gobierno de los jueces”.

De este modo, las actuaciones de los abogados se han visto radicalmente reducidas y, consecuentemente ¿ajustes de personal? Se ha optado por varias fórmulas para paliar la falta de ingresos derivados de las actuaciones judiciales, como por ejemplo: reasignación de abogados entre áreas, contención salarial o no distribuir beneficios.

No todo son ‘malas noticias’, algunos abogados de firmas reputadas han declarado que el teletrabajo está funcionando en el sector legal. De hecho han surgido algunas iniciativas especialmente diseñadas para abogados de firmas pequeñas y medianas como la impulsada por Legaler, que se define como ‘Smart Communication for Legal”, que ofrece el plan Active de forma gratuita durante 12 meses para facilitar el teletrabajo. Con la ayuda de estas iniciativas se está acelerando el proceso de transformación digital y podemos hablar de un inicio del fin de la ‘cultura del presentismo’ mediante el cual se está corroborando, que al menos parcialmente, se introduzca cada vez más el ‘home office’.

¿Por qué es necesario implementar la tecnología en los procesos legales?

Con la tecnología como eje resulta clave utilizar las herramientas basadas en los recursos que ofrece Internet y aplicarlos al sector legal en momentos de incertidumbre.

Tal y como menciona Jorge Morell en su blog Términos y Condiciones, el Legaltech, término que resulta de la unión de los conceptos ‘Legal’ y ‘Technology’, “lo que cambia con la implementación de la tecnología o legaltech es la forma en la que vamos a acceder o solucionar muchas de nuestras cuestiones legales, gracias a la irrupción de la tecnología”. La tecnología nos permite solucionar consultas legales, sin que sea necesaria la presencia física de un abogado durante todo el proceso; la agilización y automatización de trámites y una optimización de la relación entre el abogado y el cliente.

Pero más allá de esta definición, el valor añadido que genera se encuentra en la posibilidad de automatizar tareas repetitivas y evitar errores humanos, utilizando machine learning o la inteligencia artificial.

Afortunadamente España es un verdadero ‘Hub Legaltech’. En los últimos años han surgido muchos proyectos o startups del sector legaltech que han sido valoradas muy positivamente por inversores, generalmente se dividen en tres grandes categorías según las soluciones legaltech que ofrecen:

1. Aquellas que automatizan o aceleran las tareas de los abogados, reduciendo el tiempo y con ello el coste (herramientas de facturación, análisis de documentos, etc.).

2. Aquellas que reemplazan al sector jurídico más tradicional (por ejemplo, herramientas para autogenerar documentos o contratos legales).

3. Aquellas que implican una nueva forma de contactar con potenciales clientes (analítica de bases de datos, marketplaces jurídicos, etc.)

“Barcelona se ha posicionado como un referente estatal, y mundial, al crear el primer ‘Hub Legaltech’ de Europa. La ciudad condal ostenta en 2019 el 28’2% de proyectos legaltech en España de un sector que genera 25.000 millones de euros a nivel mundial”.

Debido a la crisis por el COVID-19 nos encontramos en un momento en el que es necesario hacer un impulso digital e incrementar la inversión en tecnología. Es clave adaptar todos los procesos legales al ecosistema digital sin olvidar que para ello es necesario dotar recursos humanos para la correcta implementación de estos procesos de transformación digital como son los gestores de proyectos digital e incluso desarrollar nuevas habilidades de organización, seguimiento y control del trabajo.

Actualmente, están surgiendo proyectos que permiten hacer una transición del sector legal tradicional al mundo legal mediante soluciones hechas a medida y de fábrica. Como se acaba de señalar, para digitalizar una entidad es imprescindible que exista un equipo humano, y por qué no, un líder que guíe en la implantación de la solución. Implementar un sistema legaltech hecho a medida puede resultar costoso, al requerir formación, desembolso para el desarrollo del recurso y dedicar capital humano especializado para que la transformación digital sea un éxito. Las opciones estándar ofrecen un producto sencillo y que en muchas ocasiones es fácil de adecuar a las necesidades particulares de la compañía y que incluso son óptimas para usuarios que no son nativos en la era digital.

¿Cuáles son los retos del sector legal como consecuencia del COVID-19?

1. Mejorar la experiencia de usuario

No basta con vender servicios legales, hay que proporcionar una experiencia única y satisfactoria al cliente. Existe mucha competencia en el sector legal. El valor diferencial será la experiencia entre el abogado y el cliente. No se trata de introducir nuevos productos o servicios en el mercado, sino mejorar la experiencia al contratar a un abogado. Proporcionar un clima agradable en la relación de confianza y con una comunicación fluida decantará la balanza para contratar un despacho u otro.

2. Inversión real en herramientas tecnológicas

Incorporar paulatinamente las soluciones legaltech en el día a día de los abogados. No sólo añadir recursos para hacer videollamadas y hacer reuniones virtuales con el resto del equipo o clientes. Es necesario introducir herramientas que permitan ser más ágiles y eficaces a los abogados. Automatizar procesos, trámites y evitar clerical errors.

3. Apostar por el capital humano

Detrás de las compañías hay personas. Digitalizar un sector debe ir acompañado de un buen equipo humano. Es necesario crear relaciones constructivas, tanto de forma interna como externa, en las que se potencie el trabajo colaborativo para compartir experiencias y conocimientos. El poder de la colaboración es un valor incalculable para una empresa.

4. Potenciar nuevas habilidades

Con la entrada de la inteligencia artificial en el ámbito jurídico el abogado desarrollará nuevas aptitudes para ofrecer nuevas soluciones a sus clientes. No sólo será importante dominar el lenguaje jurídico o estar al día de las novedades legislativas sino que el abogado tendrá que convertirse en un auténtico todoterreno. Estar preparado y adaptarse rápido a los cambios e, incluso, obtener conocimientos de programación. La captación y retención del mejor talento será clave para asegurar el porvenir de los despachos de abogados para asimismo explorar nuevas líneas de negocio.

5. Legaltech universal

La transformación digital en el ámbito legal está avanzando a un ritmo vertiginoso. Cada vez hay más oferta de servicios legaltech y éstos serán más accesibles para todo el mundo. La clave será escoger la tecnología más adecuada e implementarla correctamente para transferir el valor añadido que se deriva de su utilización al cliente.